domingo, 16 de noviembre de 2008

sábado, 15 de noviembre de 2008

Masutasu Oyama



Sosai Masutasu Oyama (1923-1994), fundador del karate Kyokushinkai y leyenda de las artes marciales. Icono de superación y perseverancia, tenía una fuerza, agilidad y técnica fuera de este mundo. Lo consigíó con más de medio siglo de esfuerzo y dedicación a su disciplina. Si hubiese sido más descarado incluso tú le conocerias y probablemente tendrías su poster colgado en la pared. Quien sabe, quizás habría sido el artífice postumo de un ideal revolucionario moderno.

Cápitulo I : Las huellas del heroe

Tu cuerpo es tu templo. Y el gimnasio es el patio de la vida. Las leyes básicas del vivir están presentes entre esas cuatro paredes, existen en el campo de fútbol, la cancha de baloncesto o la pista de tenis con toda su crudeza y simplitud, carentes de adornos o embellezedores confusos.
Para crecer debes empezar por tu interior. Irónicamente (estoy abusando el uso de esta palabra, voy a buscar un sinónimo ya) el proceso puede acelerarse si se empieza por el exterior, por el cuerpo, el físico. Es un concepto sencillo, estoy seguro de que no te va extrañar lo que voy a decir, así que sigue leyendo.

Sacrificio, constancia, perseverancia. ¿Te suenan estas palabras? Son los conceptos pilar de todos los deportes, conceptos, a su vez, extremadamente simples. Entraremos en detalles acerca de la increible simplitud de cosas aparentemente complicadas más adelante, ahora vamos a centrarnos en las bases. El hombre nace siendo una tabula rasa. No es del todo cierto pero sí lo suficiente como para valer de punto de partida a lo que voy a explicar. A lo largo de su estancia en esta tierra desempeña actividades con mayor o menor intensidad, a veces de manera fortuita otrás con premeditación, lo importante es subrayar que el hombre no puede evitar interactuar con su entorno. Ahora bien, que es lo que diferencia a una persona media, un Pablo Peréz, un 5 'pelao' de un ´hombre-icóno, un heroe, un Alejandro Magno, un Masutasu Oyama? El sacrificio, la constancia y el motor que lo pone todo en marcha, el descaro.

En China se dice que no basta haber nacido en el año del dragón para ser dragón, hace falta creerse dragón. Para ser el mejor no hace falta ser el mejor, hace falta ser muy bueno. Hace falta ser lo suficientemente bueno como para convencer a los demás de que eres el mejor.
Bruce Lee pesaba apenas 60 kilos, tenía talento, era rápido y agil pero no era, ni mucho menos, el mejor artista marcial de su tiempo ni tampoco, obviamente, de todos los tiempos. Era un hombre que tuvo el descaro de venderse a sí mismo como un semi dios, se comportaba y vivía como tal, incluso tuvo una muerte heróica (lo que los griegos llamarían el final necesario del heróe trágico) lo que le consolidó como una leyenda, algo más que un simple hombre; un símbolo. Bruce Lee va a ser y ya es inmortal.

Vivir es, para mi y para muchos entre los que espero te encuentres tú poruqe si no no tiene sentido que sigas leyendo, conseguir lo máximo que puedas con lo que tienes. Me refiero ante todo a nivel personal, independientemente de la fama y el dinero, aunque no los excluyo para nada, de hecho son la culminación (¿seudo?) lógica de una vida de alto rendimiento. Hemos recibido como regalo de alguien un tiempo limitado para exprimir nuestras posibilidades, para cumplir todos los objetivos y sueños que tengamos, sin importar el contenido o la naturaleza de los mismos. Si en 80 años no has logrado lo que buscabas no lo habrías conseguido en 800 por lo que tu historia permanecerá bajo tierra durante toda la eternidad, al igual que tú.

Si insistes testaruda, descaradamente en ser alguien, si no aceptas que la tierra sobre tu ataud séa el último sonido que oigas antes de pasar al olvido y quieres que tu nombre resuene en las cabezas y los corazones de las futuras generaciones, aunque sólo séa dentro de un circulo reducido de personas- amigos, familiares y conocidos- lee el próximo capítulo.

Prólogo


Los años caen como una fila de dominó. La fila es recta y las piezas polvorientas, asi ocurre para el 99% de la población. Entramos en una rutina mortal, lo cual no deja de ser irónico pues todo el mundo sabe que lo hacemos para asegurarnos un lugar tranquilo en ese mundo de aparente caos, donde reinen la seguridad y la constancia. Con esto sellamos nuestro destino como hombres-hormiga; hemos estado sobre este planeta ochenta años y apenas hemos vivido un sólo día. Quizás la primera vez que muchos sientan el grandeza de la vida séa dano su último susprio, última oportunidad para ver con claridad ciertas cosas, como por ejemplo el porqué del vivir.

Yo lo he encontrado; él porqué y el como de la vida. Es fácil, si alguien me lo hubiese dicho algunos años atrás me habría golpeado la frente con la palma de la mano. 'Claro'. Habría hecho algunos cosas, tomado decisiones distintas, radicalmente distintas. ¿Porqué miento? Para actuar según el principio que voy a nombrar en breve se requieren años de práctica, tanto externa como interna (mentalización - convencerse a uno mismo) y quizás una cierta predisposición a nivel genético.

La clave es esta: Descaro. El talento y el trabajo duro (sobretodo el primero) no son más que herramientas adicionales que pueden, o no, servirnos para alzarnos en la vida. Sin ellas tenemos un handicap si, pero esto es fácilmente compensable con una cantidad inversamente proporcional de descaro.


No tienes más que armarte con toneladas de descaro y te aseguro, lo firmo con sangre, que vas a triunfar en esta vida. Estornuda en un pañuelo, pegalo con celo a una bola de billar que previamente has untado en harina y llevalo al museo de arte contemporaneo. Es probable que se rían de tí, es probable incluso que te prohiban la entrada al recinto pero tienes que saber una cosa, eso no importa lo más minimo. Vuelve a estornudar, vuelve a pegar el pañuelo a la bola untada de harina y llevalo al mismo museo, o a otro. Aquí tienes otra idea, graba el evento -desde que comienzas las manualidades hasta que te encuentras cara a cara con el director del museo- cuelgalo en youtube y, como refuerzo adicional, publica un blog, cuelga carteles de tu bola de billar, imprime cinco camisetas con ella y pidele a tus amigos que la lleven en señal de solidaridad con la juventud incomprendida. Tatuate la bola en el hombro, cuanta más leña al fuego, mejor.


Este blog iba a ser sobre la superación personal a nivel tanto físico como mental y a acabado siendo un elogio del arte moderno. O no. Es irrelevante, será lo que dios quiera. Y si no me gusta lo que el quiere será lo que me dé la gana a mí.