sábado, 15 de noviembre de 2008

Prólogo


Los años caen como una fila de dominó. La fila es recta y las piezas polvorientas, asi ocurre para el 99% de la población. Entramos en una rutina mortal, lo cual no deja de ser irónico pues todo el mundo sabe que lo hacemos para asegurarnos un lugar tranquilo en ese mundo de aparente caos, donde reinen la seguridad y la constancia. Con esto sellamos nuestro destino como hombres-hormiga; hemos estado sobre este planeta ochenta años y apenas hemos vivido un sólo día. Quizás la primera vez que muchos sientan el grandeza de la vida séa dano su último susprio, última oportunidad para ver con claridad ciertas cosas, como por ejemplo el porqué del vivir.

Yo lo he encontrado; él porqué y el como de la vida. Es fácil, si alguien me lo hubiese dicho algunos años atrás me habría golpeado la frente con la palma de la mano. 'Claro'. Habría hecho algunos cosas, tomado decisiones distintas, radicalmente distintas. ¿Porqué miento? Para actuar según el principio que voy a nombrar en breve se requieren años de práctica, tanto externa como interna (mentalización - convencerse a uno mismo) y quizás una cierta predisposición a nivel genético.

La clave es esta: Descaro. El talento y el trabajo duro (sobretodo el primero) no son más que herramientas adicionales que pueden, o no, servirnos para alzarnos en la vida. Sin ellas tenemos un handicap si, pero esto es fácilmente compensable con una cantidad inversamente proporcional de descaro.


No tienes más que armarte con toneladas de descaro y te aseguro, lo firmo con sangre, que vas a triunfar en esta vida. Estornuda en un pañuelo, pegalo con celo a una bola de billar que previamente has untado en harina y llevalo al museo de arte contemporaneo. Es probable que se rían de tí, es probable incluso que te prohiban la entrada al recinto pero tienes que saber una cosa, eso no importa lo más minimo. Vuelve a estornudar, vuelve a pegar el pañuelo a la bola untada de harina y llevalo al mismo museo, o a otro. Aquí tienes otra idea, graba el evento -desde que comienzas las manualidades hasta que te encuentras cara a cara con el director del museo- cuelgalo en youtube y, como refuerzo adicional, publica un blog, cuelga carteles de tu bola de billar, imprime cinco camisetas con ella y pidele a tus amigos que la lleven en señal de solidaridad con la juventud incomprendida. Tatuate la bola en el hombro, cuanta más leña al fuego, mejor.


Este blog iba a ser sobre la superación personal a nivel tanto físico como mental y a acabado siendo un elogio del arte moderno. O no. Es irrelevante, será lo que dios quiera. Y si no me gusta lo que el quiere será lo que me dé la gana a mí.




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